martes, 9 de febrero de 2010

Desarmar uno por uno los nudos del pecho.
Desatar las dudas de las piernas y hacer que renazcan los brazos.
Ver la sonrisa que cada uña nos regala y saciar nuestro hambre con palabras. Palabras que chorreen chocolate y crema, palabras que traigan recuerdos de fideos amasados y salsas de abuelas.
La palabra: el mejor alimento para el hombre.
No existe cura que sane la herida causada por la palabra cuando esta te atraviesa...

Las palabras son grandes nadadores y no hay nada que les divierta mas que viajar largas distancias en burbujas de agua y sal. Y cada vez que una burbuja explota se oye lo que esta guardaba... hay algunas que suenan y dicen PLAF, otras BOOM, otras tantas explotan en un grito: ¡ABRAZO!. Algunas repudian el encierro y luego de liberarse exclaman ¡SALUD!.
Las hay de tono bajito, dichas contra el pecho y son las que llegan mas hondo. Existen las que viajan kilómetros y kilómetros rebotando en las montañas y algunas descansan en el fondo del océano esperando que alguien vaya a despertarlas.

A vos, gracias por la palabra que todavía no pronunciaste.