De espaldas a mi, como si mi llegada en nada alterase tu tranquilidad, tu calma, tu interés por la pared descascarada.
Reconozco en tu espalda un dibujo, una gran linea recta hecha con mi saliva, sin razón alguna apoyo mi cabeza en ella y noto como se desdibuja, como desaparece cada centímetro de linea, cada aroma familiar se esfuma, se evaporan risas y temas significativos de conversación.
Con la pasión mas calma que otras noches convierto la linea de saliva en dibujo de lágrimas, repleto de sal, de gusto a dedo martillado, de olor a féretro.
Dibujo de un solo trazo un ataúd de lineas rectas. No quiero ser recto, no me gusta la continuidad, me aburren los mismos paisajes siempre. Quiero un dibujo que suba y baje, que vaya tanto a la izquierda como hacia atrás, que vuelva al comienzo y se re-conozca.
No me aburre tu espalda, nueva cada noche, entera, gigante.
Tu espalda
infinita
para mi.