Yo crecí creyendo el viejo cuento de poner la otra mejilla... Hoy, me golpearon duro, dolió, se hincho. Mientras todavía caía sangre de mi mejilla, me pidieron la otra, y yo la ofrecí
¡CLACH!
Otra vez, sangre y ardor...
¿Que se ofrece cuando ya las mejillas no alcanzan?
no te das una idea lo mucho que te entiendo.
ResponderEliminarNI UNA IDEA.