martes, 22 de septiembre de 2009

¿Y ahora, que?

Yo crecí creyendo el viejo cuento de poner la otra mejilla...
Hoy, me golpearon duro, dolió, se hincho.
Mientras todavía caía sangre de mi mejilla, me pidieron la otra, y yo la ofrecí

¡CLACH!

Otra vez, sangre y ardor...


¿Que se ofrece cuando ya las mejillas no alcanzan?

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